Sí, vivía en una nube, con suelo de nube, paredes de nube, techo de nube y puertas y ventanas de nube. Los días de nubes bajas se asomaba a su jardín de nube para saludar a quien lo viera y los días de nubes altas se quedaba adentro porque hacía más frío y había viento.
Le gustaba mucho saltar y caer en el suelo de nube, también comer nube y sacar los pies y las manos afuera y sentir la diferencia de temperatura.
Como no la tenía atada la nube se movía de un sitio a otro y era el equivalente a vivir en una casa rodante esponjosa y espontánea.
Sí, vivía en una nube, con suelo de nube, paredes de nube, techo de nube y puertas y ventanas de nube.
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