Un cansancio como de bestia, es decir con la lengua afuera y la baba cayendo en cascadas, los ojos caídos y los músculos faciales distendidos hasta parecer algo que se derrite o chorrea.
Había caminado tanto, realmente había caminado tanto.
El día me había deparado un par de sorpresas de esas imposibles, "las que tardan más en suceder" me escribió alguien una vez. Para agradecerle lo disfruté lo más que pude, y hoy que la sonrisa está difícil y la cara de nada más fácil que lo más fácil de lo más fácil, disfrutar algo es un triunfo y un disparador de futuros triunfos. Esto puede sonar abstracto, pero más abstracta es la abulia, criatura que se instala y se alimenta de lo que no le pertenece.
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