viernes, 27 de noviembre de 2009

Nabo

Creció un nabo en mi jardín, lo regué, lo cuidé y lo llamé con mi propio nombre. Le dí abrigo cuando hizo frío y dejé que los rayos del sol le llegaran. Lo cuidé.
El muy desenrraizó de noche, me sorprendió durmiendo, me amordazó, me ató y me sembró en el hueco que había dejado.
Ocupó mi lugar; mi esposa, mis hijos, nadie lo notó, el perro a lo mejor.
Eso sí, me cuida, me riega, me abriga cuando hace frío...

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