Llegó el día en que una generación entera no supo qué hacer, la indecisión era tal que en las calles no se podía elegir entre moverse para un lado u otro, los coches quedaron parados y las bicicletas abandonadas contra los árboles o en los cordones de las veredas. Algunos se atrevían a moverse y lo hacían con una lentitud extrema, bloqueando sus mentes gracias a la sensación táctil que les ofrecía el movimiento. Sencillamente fue así: una generación entera no supo qué hacer. Las plantas se secaron porque nadie las regaba y los productos de los supermercados se vencieron porque nadie los compraba, muy pocos intuyeron la importancia de mantener comunicación entre sí y desarrollaron un sistema de señas que les permitía decir "qué calor", "qué frío" y "qué embole".
Toda una generación varada como un pedazo de hielo en el mar, como una patineta en el desierto, como... como lo que nos pasa a tantos.
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