lunes, 26 de octubre de 2009

La pronunciación de las palabras

Le dije "gracias" y la miré a los ojos, era un gracias especial, sólo para ella, encarecido, etc.
Por eso supe que estaba mal, nadie le dice "gracias" de ese modo a la señora que lava la ropa. Algo debió afectarme en algún momento y perdí la noción de cercanía y lejanía con las personas: si le decía un gracias especial a la señora de la ropa ¿qué no le diría a la vecina cuando me la cruzara en el pasillo? Tenía que arreglarme rápido, cuanto antes, urgentísimo.
Caminé en círculos hasta marearme, incluso creí encontrar una ruta circular en mi habitación, pero enseguida supe que aquello era otro síntoma de que estaba mal. ¿Qué podía hacer? ¿Qué me esperaría si seguía así?
No tardé en averiguarlo: le dije "hasta luego" de un modo extraño a la panadera de la esquina y nos casamos en dos días, tuvimos cinco hijos y al quinto le pusimos Horacio.

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