Los atús son pequeños como ranas, violetas como uvas y lisos como vidrio. Caminan de lado y estornudan en las esquinas, piden permiso para entrar en tu mente y dicen gracias cuando salen. Casi siempre dejan las cosas un poco más ordenadas que antes.
La gente los busca porque sabe de esta cualidad, pero los atús sólo están donde nadie los busca. Siempre fue así y siempre lo será.
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