domingo, 27 de diciembre de 2009

Cosas que se pegan

Tenía un detector de movimiento pegado en la espalda, caminaba y se activaba, se ladeaba y se activaba, se rascaba... Se lo sacó con un poco de esfuerzo y lo tiró bien lejos, no vaya a ser que a alguien le llame la atención y lo agarre, esas cosas pasan.

martes, 22 de diciembre de 2009

Síntomas

Me duele la cabeza, es como si estuviera todo el tiempo de un lado para otro, como los perritos esos de los autos... tal cual esos perritos porque además tengo insensibilidad corporal y esos perritos son todo duros salvo la cabeza que se mueve todo el tiempo. El que los inventó sabía de qué hablaba.

Escritos

Hoy vi desde la vereda a la señora de la lavandería escribiendo, cuando entré no le pregunté nada ni hice comentario alguno al respecto, lo que se escribe tiene siempre un carácter muy íntimo, así sea la lista de las compras.

lunes, 21 de diciembre de 2009

...

"Aunque te olvidés seguís siendo vos y no podés ser otra cosa" le dijo la bruja, que era muy sabia y tenía de bruja lo que las piedras de pájaros...

Edad de árbol

"Quiero sentir la edad que tengo, mi edad real, la edad que llevo dentro" dijo esto y se convirtió en un árbol inmenso, de ramas gruesas llenas de ramas más finas que sostenían infinitas hojas, tan alto como el cielo.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Perla

La perla se mantenía intacta dentro de la ostra. Luego vinieron y se la llevaron. La pulieron y la trabajaron para hacer de ella un par de aretes.
Aunque la dividieron, en secreto, la perla seguía siendo una.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Te ta

Te de tamarindos; te tatuaron muy bien; tenis sobre tablas; te recomiendo tanto; te taladran los oídos; tenés ganas de taparme?; te hice una tarta; te trajeron tarjetas; te vas tarareando.

Gremlins

Tenía el enojo adentro del ojo, el ojo rojo y además caminaba cojo, yo por las dudas no lo mojo, no vaya a ser que sea como los gremlins.

Cibernauta (reflexión)

Después de leer tres blogs de otros me dí cuenta de que al leerlos son propios también, aunque no me conozcan quienes los escribieron, el sólo hecho de leerlos los hace propios también. Y es que somos varios los que navegamos por el mar invisible de la virtualidad. De alguna forma es como mirarse en un espejo, capaz que más real todavía.

martes, 15 de diciembre de 2009

Control

"Mientras me mantuviera en mi mundo todo estaría bajo control" ese pensamiento me daba seguridad y me estremecía al mismo tiempo.

Cambios

Por algún lado se empieza.
Yo quería el cambio, sabía que no daba seguir así y quería el cambio. Lo que nunca imaginé fue lo de sapo, pero quería el cambio.
Primero una pierna en pata, la otra en otra pata; después un brazo en pata y el otro en otro pata; al final la cabeza en cabeza y el culo en culito verde.
Por algún lado se empieza.

Fiestas

Es una época rara, para algunos. Es una época feliz, para algunos. Es una época común y corriente, para algunos. Es una época.

domingo, 13 de diciembre de 2009

La soledad

La soledad no es una mujer ni un hombre, no es un abrazo hueco ni falto de savia, no es un rincón en el que se cae, no es la noche cuando te despierta a las cuatro, no es la falta de palabras (ese es el silencio). La soledad es un lugar extraño, una manera de moverse por el mundo que algunos soportan y otros no.

Elecciones

Elegir; desde el color de pintura de la pared hasta el rumbo de vida, siempre elegir, y ¿de qué me quejo si puedo seguir eligiendo? Elegir es siempre una elección, sino siempre hay alguien que tiene ganas de elegir por alguien más que sí mismo...

viernes, 11 de diciembre de 2009

especies V

Y así despacito se iba yendo por un camino que no quería.
-¿Quién quiere ir a la ciudad de los fataluses?- se preguntaba.
-Los fataluses te hacen trabajar y te llenan la cabeza de cosas que después no sirven para nada.- le había dicho una vez su abuelo.
Lo único cierto era que los fataluses no existían más que en los cuentos y que el camino por el que se iba yendo en realidad lo inventaba a cada paso.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Aprendizaje

Quiero aprender a reírme; de lo bueno, de lo malo, de lo importante, de lo sonso. Quiero, necesito, aprender a reírme; con una risa que sane al salir, que limpie y rejuvenezca. Si: eso quiero, necesito, aprender a reírme.

Don Lucio

-Si todo esto sirve para crecer es bienvenido.
Lo que si que se sienta, que se sienta el crecimiento, porque si no estamos quedándonos en frases célebres nomás.
-Si si, tiene razón Don Lucio.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Parla

Le hablaban mucho de seguir un camino, le hablaban de caminar a monte travieso, le hablaban de no caminar, le hablaban de correr, hasta le hablaban de volar. Le hablaban mucho.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Ecuasiones

Si lo entendía, si lo entendía, y de tanto entenderlo no podía parar de pensarlo, entonces no lo disfrutaba, lo entendía tanto que no lo disfrutaba. Era un matemático fanático de su ciencia.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Narciso

Me miré tanto en cada espejo que me fui quedando un poco en cada uno. Al final mi imagen tuvo para mí más importancia que mí mismo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Fugaz

Por un ratito entendió de soltar y dejar que vayan y vengan los cúmulos de cosas que guardamos dentro. Ese ratito se convirtió en puerta. El picaporte todavía no lo encuentra...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Fuera bicho

Se sacó los males con gualichos y fiestas.
Descansó descalzo y tranquilo sobre la cama revuelta.
Se vistió los pies y salió a la calle: estaba inmunizado.

domingo, 29 de noviembre de 2009

AGARRATE CATA LÍNEA

Hecho verídico:

El sábado 16 de enero de 2010 a la tarde expongo textos de los últimos 7 años por primera vez.
En el centro cultural Inti Raymi.
Habrá dos libritos distintos para leer en el lugar y opcional compra.
Música en vivo y veremos.
Más data más adelante.

Corré la bola, comentalo en tu barrio

sábado, 28 de noviembre de 2009

especies IV

Un drompo asecha sin pausas las espaldas de las jirafas del zoo. Los drompos hacen eso, pero sólo con las jirafas del zoo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Musarañas II

Miento. Descaradamente miento. Y lo peor: no me importa.

Nabo

Creció un nabo en mi jardín, lo regué, lo cuidé y lo llamé con mi propio nombre. Le dí abrigo cuando hizo frío y dejé que los rayos del sol le llegaran. Lo cuidé.
El muy desenrraizó de noche, me sorprendió durmiendo, me amordazó, me ató y me sembró en el hueco que había dejado.
Ocupó mi lugar; mi esposa, mis hijos, nadie lo notó, el perro a lo mejor.
Eso sí, me cuida, me riega, me abriga cuando hace frío...

Sexualito

Los cuerpos se pasean por las calles; semi vestidos, semi desnudos. El calor los hace transpirar; semi húmedos, semi secos. Cuando se encuentran, en un roce fugaz o en una ráfaga, no hay semis, todo es completo. Sexualito lo sabe, y disfruta de esos momentos, le gustan las cosas completas.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Chicle

Se hicieron chicle después de una conversación de esas que a veces hacen falta pero que es mejor no tener (si fuera más común hablar sin palabras...). Se hicieron chicle pero cada quien siguió siendo cada quien. Y con mucha paciencia empezaron a desenchiclarse.

martes, 24 de noviembre de 2009

Musarañas

Me saqué todo, todo: la ropa, las ideas, el pelo, los miedos, las obsesiones, las miradas. Todo pa´juera. Quedo yo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Público

Se cansó de pelear, abrazó a su oponente y le dijo "seamos amigos man, no da seguir así". El otro entendió en el acto y correspondió el abrazo. Sólo siguieron la pelea para no defraudar al público, que era el único que no podía entender esas cosas.

Avestruz

Un avestruz se cansó de tener el cuello tan alto así que lo bajó y lo acercó a la tierra.
Esto le trajo diferencias con las demás avestruces.
Les explicó que no sabía qué hacer con todo lo que veía desde allá arriba, que necesitaba ver un poco más de cerca las cosas.
Todas entendieron y vivieron felices y no comieron perdices porque hubiera sido medio raro.

Sólo pasa los domingos

Recién desayunado y con los bostezos todavía en la cara, estampadas las lagañas y los gestos torpes del que ha dormido mucho y se levanta para empezar el día.
Así me senté, así escribí estas líneas.
Cuando acabé estaba al otro lado de la pantalla, en la casa de Ho-Tay-Won, que me leía al otro lado de varios mares.

martes, 17 de noviembre de 2009

Búsqueda

Todo comenzó con la primer llovizna, supo de inmediato que se avecinaba una tormenta, una de esas que arrasan y por sobre todo empapan, no se asustó, juntó coraje y algo de abrigo y salió a dar la alarma general.
Todos fueron a cubierto.
Cuando tocaba el momento más fuerte de la tormenta un niño salió de su casa, escabulliéndose a sus padres, los vientos lo levantaron en vilo y se lo llevaron.
Se sabe que no ha muerto porque en el pueblo hay una conexión muy especial entre todos los habitantes y cuando uno muere se marchita un árbol en el jardín de alguien, pero no se sabe dónde está.
Una búsqueda resulta inútil ya que podría realizarse en cualquier dirección.
Esperar a que regrese por su cuenta parece imposible, era un niño muy pequeño y los vientos gigantes.
La decisión que se tomó fue la de enviar cuatro exploradores, uno a cada punto cardinal, exploradores dispuestos a no regresar de ser necesario, si uno de ellos daba con el niño los otros tres lo sabrían, un lazo invisible los unía, eran cuatro exploradores nacidos en al misma casa, la casa del guardián del pueblo, el que supo de inmediato que la tormenta se avecinaba.
Aún no han regresado, se los espera para el verano, se cree que para esa época habrán surcado distancias mayores a las que cualquier viento pudiera surcar.
Lo importante es que el niño sigue vivo, en algún lugar, sigue vivo.

lunes, 16 de noviembre de 2009

y seguimos jugando

Hoy vi un nene en un contenedor que decía "basura", enseguida apareció el hermano más grande y me hizo señas de silencio, me llamó la atención la familiaridad con que se dirigió a mí. El hermano más grande sorprendió al más chico por la espalda con un susto que más parecía un abrazo.
Incluso en la basura, seguimos jugando.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Se extrañaba

a sí mismo.

Antídoto

El mismo cansancio, los sueños con personas que había conocido y por quienes sentía un hondo afecto, el hambre repentina y por cualquier cosa, la falta de voluntad y la indiferencia cotidiana, todo síntomas de la misma enfermedad misteriosa que le habitaba el cuerpo por dentro.
Lo sabía, sabía que el antídoto existía en las decisiones pequeñas y en la paciencia, quería que existiera a mayor escala, pero le temía, se había acostumbrado tanto que le temía.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Ciudades

Caminó hasta quedarse dormido y siguió caminando, llegó a ciudades que no existen caminando despierto.

especies III

Los vadavidavidás caminan al lado tuyo cuando se dan cuenta de que necesitás companía, son invisibles pero los reconocés por un silbido bajito, siempre bien entonado, que dejan escapar de tanto en tanto. Además está la particularidad de que si un vadavidavidás te está acompañando su presencia se siente, no se puede explicar mejor, simplemente se siente; no lo ves pero lo sentís ahí juntito a vos, acompañando.
Los vadavidavidás son músicos y cantan en el idioma de las almas por eso lo único que llegás a escuchar es ese silbido bajito de cuando en cuando, cuando en realidad están cantando todo el tiempo y te están cuidando con su canto y su presencia.
Está bueno que existan los vadavidavidás.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Tiempo

-Estoy haciendo tiempo- dijo, y al cabo había hecho un reloj con sus propias manos.

Dejemos ir los barcos

En mis muelles tengo atados unos cuantos barcos, los até a fuerza de brazos rudos y ganas de no quedar desierto.
La naturaleza de un barco se revela en el mar y no en tierra.
Hoy me digo, casi comprendiendo algo que no comprendo: dejemos ir los barcos. Los vientos dirán lo que sigue, o los capitanes, o las vueltas del destino, cosa que para los navegantes ya se sabe.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Necesitaba

que me dijeran que iba a pasar.

Generación varada

Llegó el día en que una generación entera no supo qué hacer, la indecisión era tal que en las calles no se podía elegir entre moverse para un lado u otro, los coches quedaron parados y las bicicletas abandonadas contra los árboles o en los cordones de las veredas. Algunos se atrevían a moverse y lo hacían con una lentitud extrema, bloqueando sus mentes gracias a la sensación táctil que les ofrecía el movimiento. Sencillamente fue así: una generación entera no supo qué hacer. Las plantas se secaron porque nadie las regaba y los productos de los supermercados se vencieron porque nadie los compraba, muy pocos intuyeron la importancia de mantener comunicación entre sí y desarrollaron un sistema de señas que les permitía decir "qué calor", "qué frío" y "qué embole".
Toda una generación varada como un pedazo de hielo en el mar, como una patineta en el desierto, como... como lo que nos pasa a tantos.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Palabras

Un cansancio como de bestia, es decir con la lengua afuera y la baba cayendo en cascadas, los ojos caídos y los músculos faciales distendidos hasta parecer algo que se derrite o chorrea.
Había caminado tanto, realmente había caminado tanto.
El día me había deparado un par de sorpresas de esas imposibles, "las que tardan más en suceder" me escribió alguien una vez. Para agradecerle lo disfruté lo más que pude, y hoy que la sonrisa está difícil y la cara de nada más fácil que lo más fácil de lo más fácil, disfrutar algo es un triunfo y un disparador de futuros triunfos. Esto puede sonar abstracto, pero más abstracta es la abulia, criatura que se instala y se alimenta de lo que no le pertenece.

Días de cuadros

Recién levantado, recién desayunado, sin afeitar y sin pasar por la ducha, con la ropa del día anterior, salvo los calzones que son limpios, me dispongo a recorrer otro día como si fuera un cuadro totalmente distinto al de ayer; otro pintor, otra técnica, otra época y otros motivos. Principalmente otros motivos.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Vivía en una nube

Sí, vivía en una nube, con suelo de nube, paredes de nube, techo de nube y puertas y ventanas de nube. Los días de nubes bajas se asomaba a su jardín de nube para saludar a quien lo viera y los días de nubes altas se quedaba adentro porque hacía más frío y había viento.
Le gustaba mucho saltar y caer en el suelo de nube, también comer nube y sacar los pies y las manos afuera y sentir la diferencia de temperatura.
Como no la tenía atada la nube se movía de un sitio a otro y era el equivalente a vivir en una casa rodante esponjosa y espontánea.
Sí, vivía en una nube, con suelo de nube, paredes de nube, techo de nube y puertas y ventanas de nube.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Entradas y salidas

No tenía ni la menor idea de qué decir. Lo esperaban para un discurso y no tenía ni la menor idea de qué decir. Dijo un par de palabras raras que no entendió y salió del salón. Volvió a entrar para decir algo más pero se arrepintió y salió otra vez. Volvió a entrar para y salió. Volvió...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Interpretaciones

-Para qué estamos hablando en este momento? usted y yo, para qué estamos hablando?
-Emmm.... No se, esa es una pregunta muy profunda y con múltiples respuestas posibles.
-Sea concreto. Deme ejemplos.
-Tome dos: Estamos hablando porque tanto usted como yo hemos sido entrenados para hablar cuando nos encontramos con un semejante y puesto que somos semejantes hablamos; estamos hablando porque tenemos una necesidad de índole existencial de llenar un vacío que nos carcome por dentro, la distancia que nos separa es tan grande que nos sentimos solos y buscamos cruzarla con palabras, llegarnos, el uno al otro.
-Ah! mire usted, y dice que tiene más ejemplos?
-Muchísimos.
-Yo que pensé que estábamos hablando para ubicar la parada del 65.

martes, 3 de noviembre de 2009

Hola

-Hola?
-Por qué pregunta?
-Cómo?
-Si, eso, por qué pregunta el hola?
-Es una forma de chequear si hay alguien.
-Entonces pregunte "hay alguien?".
-Lo tradicional es preguntar "hola?".
-Lo tradicional es decir "hola", el signo de pregunta se lo agrega usted.
-Es un término dudoso, no está claro si el signo de pregunta viene implícito.
-Estoy de acuerdo. Decida entonces.
-Qué cosa?
-Si el signo de pregunta va implícito.
-Veamos... hoy no, hoy es una reafirmación de mis deseos de comunicarme: hola.
-Entonces... hola.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Fideos

"Marco Polo los trajo de la China, como una novedad, nunca nadie había comido. Aprendió a hacerlos y los introdujo en Italia. Tal vez en la China fueran de arroz pero en Italia los hicieron con harina."

Después de escuchar esta frase no tiene sentido escribir nada, aunque tal vez...

La llamada "guerra de los fideos" tuvo lugar en el año 1260 entre Italia y China. Marco Polo no tuvo nada que ver puesto que tenía seis años (lo dice la Wiki). Todo se inició como debía ser: una guerra, una mujer. La nona Julietta le puso demasiada albahaca al pesto que acompañó los fideos del canciller chino Chia Ssu-tao que andaba de visita por Roma y bue... se armó la gorda (la nona se cargó a todos).
Por supuesto que la cosa no terminó ahí, luego de arduas negociaciones entre ambos pueblos se llegó a un acuerdo de paz: la nona Julietta perparía otro plato de fideos al pesto y esta vez con menos albahaca, si al canciller (que se había salvado) le gustaba todo quedaría en una guerra sin trascendencia, traspapelada como tantas otras.
Y así fue como se perfeccionó la receta del pesto.

sábado, 31 de octubre de 2009

Existe

Por ahí yo no porque vivo en Marte, pero cualquiera que pase caminando por ahí puede verlo.
El tamaño no importa, lo que importa es verlo, está ahí, a la vuelta de cualquier esquina, no se esconde de nadie, no tiene frío en invierno ni calor en verano, vive en primaveras y otoños, jugando con las flores y las hojas. Existe, yo lo ví una vez, antes de venirme a vivir acá. Capaz que si empiezo a buscar...

Repetidas veces

"Desde aquel día las cosas no marcharon igual." Así terminaba el libro que Marco Antonio tenía en sus manos. A su vez Marco Antonio era un personaje de una escena de una obra de teatro en la que terminaba de leer un libro y daba la casualidad de que esta obra de teatro estaba siendo filmada para la compaginación de un documental sobre el teatro y los personajes como entes separados y unidos a la vez.
Repasemos: La frase final de un libro, Marco Antonio que lo lee, Marco Antonio que es el personaje de una obra, la obra que es filmada, la compaginación de un documental sobre personaje/obra.
A todo esto se le suma que el documental, una vez acabado, es visto por un escritor que súbitamente se inspira y escribe la frase final de su libro: "Desde aquel día las cosas no marcharon igual".
Agregar que alguien leerá estas palabras mientras interpreta una escena en una obra está de sobra.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Compartir

-Pará de llorar pendejo-
-No puedo, te juro que no puedo-
-Te digo que parés-
-Yo trato, hago fuerza, pero nada-
-Pará a la una...-
-No puedo-
-Pará a las dos...-
-No puedo-
-Pará a las tres!-
-Qué vas a hacer?-
-Voy a llorar yo también-

Una vez

Una vez fui otro a través de una línea telefónica, otro que me hubiera gustado ser más veces.
Tantas veces fui lo que me gustaría haber sido más veces. Hoy, por ejemplo, fui el que se acercó a escribir y eso me gustaría ser más veces... sólo si tengo lo que.

martes, 27 de octubre de 2009

especies II

Un suelpón no suele aparecer seguido, cuando aparece trae consigo una noticia. Dependiendo del color de sus ojos la noticia es buena o mala; si trae los ojos verdes es una buena noticia, si los trae amarillos o rojos es mala. Claro que ha habido excepciones, una vez un suelpón grande y peludo trajo los ojos de un rojo intenso y al otro día la persona que lo había visto aprendió a volar. Pero estadísticamente hablando el verde es el de las buenas noticias y el amarillo y el rojo los de las malas.
Un empleado que trabaja precisamente con datos estadísticos vió un suelpón ayer y se quedó pasmado porque traía los ojos azules, azules, azules. Hoy le pasaron muchas cosas, algunas buenas, otras malas, pero lo más interesante es que adentro se le instaló una sonrisa.

Día ritual

Se levantó de una corta siesta (aunque el tiempo cuando se duerme ya se sabe), caminó hasta el espejo y se cortó la trenza. Dudó un rato sobre qué hacer con ella y finalmente la quemó en una maceta, enterrando sus restos bajo la tierra... era uno de esos días rituales.

lunes, 26 de octubre de 2009

Nacimiento

-Yo se quien sos- le dijo y no hizo falta nada más.
-Pero...- alcanzó a decir antes de.

Desparramada

Terminó bajo la mesa, antes se batió en duelo consigo misma, revoloteándose, girando y haciendo aire con sus brazos y sus piernas, algunos huecos con las partes menos usadas de su cuerpo y universos donde antes tuvo omóplatos...

http://www.youtube.com/watch?v=Y2dgMj0DKJA

La pronunciación de las palabras

Le dije "gracias" y la miré a los ojos, era un gracias especial, sólo para ella, encarecido, etc.
Por eso supe que estaba mal, nadie le dice "gracias" de ese modo a la señora que lava la ropa. Algo debió afectarme en algún momento y perdí la noción de cercanía y lejanía con las personas: si le decía un gracias especial a la señora de la ropa ¿qué no le diría a la vecina cuando me la cruzara en el pasillo? Tenía que arreglarme rápido, cuanto antes, urgentísimo.
Caminé en círculos hasta marearme, incluso creí encontrar una ruta circular en mi habitación, pero enseguida supe que aquello era otro síntoma de que estaba mal. ¿Qué podía hacer? ¿Qué me esperaría si seguía así?
No tardé en averiguarlo: le dije "hasta luego" de un modo extraño a la panadera de la esquina y nos casamos en dos días, tuvimos cinco hijos y al quinto le pusimos Horacio.

Las últimas tiritas

Se despidió bajito, como los títeres cuando el telón ya casi los tapa por completo. Juntó sus cosas en una bolsa y se fue a buscar lo que siempre había querido. No tardó tanto como se había imaginado, de hecho llegó ese mismo día, al anochecer. Lo primero fue abrir la bolsa y desempacar: se quedaba ahí, no había dudas.
Lo desconcertante vino más tarde, entrada la noche: no había guardado en la bolsa el pañuelo de tela, con lo mucho que lo usaba... podía volver a buscarlo o darlo por perdido. No iba a volver, hizo lo segundo y se durmió suave, casi tímido, con la imagen del pañuelo en la cara interna de los párpados.
El ruido del sol saliendo lo despertó y le pidió permiso para llevarse las últimas tiritas del pañuelo que todavía le quedaban de la noche.

domingo, 25 de octubre de 2009



Estatuas

Le dije que esperara, que iba a llegar, que se quedara quieto mirando los abrazos de los otros en los espejos del salón. Me hizo caso: se quedó tan quieto que se volvió estatua y vinieron a apoyarse en él los codos y las manos de los abrazados; una estatua es un buen lugar para una pausa entre abrazos. Se quedó tan quieto que se olvidó cómo era antes y ya no dejó de ser estatua. Una estatua hermosa. Hace tiempo que me pasó algo parecido adentro, no se si siento más la culpa o el consuelo de ser un buen escultor.

sábado, 24 de octubre de 2009

Un comienzo posible

Los recuerdos revueltos y rotos, vueltos a armar y pegados con cinta, la memoria jugando a los rompecabezas, de a varios a la vez: manojo de imágenes, pedazos de voces, miradas, olores, el contacto de una mano... De repente el relámpago más blanco y la vista centrándose en un punto: un dedo de la mano de una estatua de madera, la imagen de la estatua formándose de a poco, y al final... una diosa dentro de un círculo, cuatro brazos, dos piernas, el rostro sereno, y claro, la danza.

viernes, 23 de octubre de 2009

especies I

Los atús son pequeños como ranas, violetas como uvas y lisos como vidrio. Caminan de lado y estornudan en las esquinas, piden permiso para entrar en tu mente y dicen gracias cuando salen. Casi siempre dejan las cosas un poco más ordenadas que antes.
La gente los busca porque sabe de esta cualidad, pero los atús sólo están donde nadie los busca. Siempre fue así y siempre lo será.

jueves, 22 de octubre de 2009

Azul

Siempre me costó escribir con gente alrededor, tengo un espacio psíquico reducido, o lo guardo celosamente, no sé.
Hoy escribí entre la cena y las palabras que no quería oír, que no necesitaba.
En un determinado momento las palabras todas (las que escribía y las que oía) se mezclaron en una misma nube, enjambre de letras que se ordenaban y desordenaban en un scrabble gigantesco.
Tomé las mías y las usé para escribir el título de estas líneas.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Pies que no

Estaba en su casa, se podía descalzar tranquilamente, pero no, algo le impedía sacarse las zapatillas.
En un arrebato de rebeldía frente a ese algo tomó uno de sus pies y trató a la manera clásica de descalzarlo. No pudo. Probó de otras maneras menos convencionales, varias. No pudo.
Trató con el otro pie e incluso invirtiendo el rol de las manos: de derecha dominante e izquierda sumisa pasó a derecha sumisa e izquierda dominante. No pudo.
Empezó a perder la calma y a transpirar, el sudor empeoró las cosas. Los cordones de las zapatillas se empaparon y las medias parecieron lagunas de tela.
Se rindió pero sólo cinco minutos, después volvió con fuerza. La fuerza la cambió por empeño, el empeño por paciencia y la paciencia por una sonrisa que sostuvo hasta el final, hasta que se sacó las zapatillas y vió que no tenía pies.

martes, 20 de octubre de 2009

A la hora de acostarse

Llegó como un viento sin aviso, se instaló en la puerta ventana que da al balcón y esperó.
Un ratito antes de dormirse Joaquín abrió los ojos, miró y lo vió: ahí estaba, esperando.
A Joaquín le hizo gracia y se rió bajito. Él, que esperaba desde su llegada, no compartió el humor.
Después vino el sueño, perezoso y lento, como una tela de araña o de seda que caía de a capas. Los dos se durmieron: Joaquín en su cama, abrazado a lo que siempre se abrazaba, y él afuera, apoyado en la puerta ventana, de cara al cielo que tenía más puntitos que un colador.

lunes, 19 de octubre de 2009

Envidia y caminante

Una envidia se resbaló de un alero y cayó en el sombrero de un caminante distraído que se detenía un instante para mirar una vidriera en pleno centro, calle Florida, yo lo ví todo.
El caminante se alejó y se llevó con él a la envidia que un par de cuadras después se le descolgó del sombrero y se le acostó a dormir dentro de la oreja izquierda.
Cuando llegó a su casa el caminante notó algo distinto: una sensación, una emoción, una profunda envidia por todo lo que lo rodeaba.
No fue sino hasta cinco días después que la envidia despertó y se fue por el inodoro mientras el caminante esa vez no caminaba.